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Las palabras tejen las mantas del silencio lleno de matices que nos separa uniéndonos. No hay mayor evidencia que la vibración del aire. No hay mayor superación que la certeza de la no existencia del tiempo y del espacio. Viajamos de ser a ser, buscando y hallándonos. A veces con conciencia, otras con temor, siempre con presencia, aunque tratemos de mirar más allá del timón.

Amar es aprender a ser. Maman, tienes que aprender a ser madre, me dices, como tú aprendes a ser hijo, como aprendo a ser compañera y todo en esta humanidad que se expone leal a los que saben bailar el trigo de las amapolas en hojas de llanto.

El agua siempre apaciguó mi fuego en un vaivén continuo. La tierra eres tú en el abrazo más tierno del candor del éter en aires de encuentro. Los pasos son escalones que nos separan del camino, porque, al fin y al cabo, empezamos sin caminar y terminamos con los pies levantados del suelo.

Ser nómada es pues condición del que está vivo, aunque sea para ir del sofá al colchón y de la cama al olvido. El fuego del suspiro quema así las aguas del aire contraído. El vacío es espacio en blanco dónde nacen del abismo todas las alquimias. ¿Anterior o posterior es el aburrimiento? Diría que es semilla del cambio. Y el cambio es motor, es llama y flor en eclosión y también en marchite.

Si navegamos en los mares de los crecimientos, todo es posible, solo con imaginarlo ya estamos plantando los futuros jardines. Aquí está y cuidando la belleza de la tierra recién arada, ¿la hueles?, mis narinas marinas están aún temblando de tu salitre y así caminamos ya juntos, sin fin ni límite.

La esperanza acoge mi desnudez. Saluda a la utopía que adelanta con pasión y me visto de evidencia en cuerpo de relación. Me pongo de sus colores que tornan tornasolados sin poder fijar lo que se mueve dentro de la belleza. Las luces irisadas erizan y erigen todas las verdades, fuegos estelares, son instantes; y allí, uno -aúno- tejemos nuestras dos manos en humildes caricias.

No se intentan las cosas, nacen y -ando en la orilla de los secretos-, siempre salen, siempre, nace simiente, aunque nuestros ojos no la alcancen. La vida es lo que sucede cuando se compone, tú y solo nosotros sabemos cuál es. Así pues, en mi telar se han borrado ya todos los nombres y solo resuena uno, que es tres.

#mujerdepalabra
#lahilanderadehistorias

Arte: Mark Weaver