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Se amontonan los relatos en bailes a medio morro sobre la mesa de mi escritorio.
Escucho las teclas de tu ordenador y se acompasan las mías en dulzura y deseo.

Tic tic tic tic tic

Tus manos etiquetan el aire y yo -de sentirte- junto a tu música mis propios tempos en letras percusión. El metrónomo de la mar acompasa sus olas, el fuego deméter me torna tu montaña: escalable, agárrame, fuerte, presente.

Nuestras letras bailan solares, en eco de aéreas sopas saltan de la mesa al sofá, del sofá a la cama donde ahora las estaciones se sorben con sonido de bálsamo de salitre.
Agarran los recuerdos de las sábanas recién cabalgadas y las soplan hasta mis acompasados balbuceos.

Tic tic tic tic tic

Te hago el amor de la punta de los dedos que sin tocarte recuerdan los recientes roces. Suspirar nuestros abrazos en cuentos me desnuda y también permite que la estela del apetito se sostenga viva en la cercanía. ¿Es vivir dos veces escribir desde el sentir?

El latir de mi corazón, eco en tac del tic de nuestros hilos se enreda al tuyo. Pirueteo de la realidad a la ficción sin pretender que se distinga el sueño de la verdad. La belleza se abraza al miedo e inspira ambientes de novela en sensaciones universales que siento tan mías, tan nuestras, tan únicas.

Antes nunca había sentido tanto el parpadeo de la llama acariciando mi teclado pudiendo extender sencilla la mano.

Nunca antes tanto
Tic tac tic tac tic tac

Taconeo las tantas tentativas a tientas que desvanecen sus turbulencias en un ritual tirado al agua encendida. Tanto tú todo ahora me suspira la noche cerrada en su luz reiterada. Entonces, perdida me encuentro en el dedal de mis sentires y mis relatos yacientes nadan ahora en nuestras creaciones.

El fuego, fuego es. En letra, en carne y, por supuesto, en amores.

#mujerdepalabra
#lahilanderadehistorias

Arte: Stefan Gunnesch