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camina con espejos
con sus retrovisores bien puestos
le circundan caleidoscópicas
las partes todas
las patas sin ancla
anchas las hachas

camina con espejos
sus padres ausentes
su sombrero de copa
sus desiguales rapados
de celestes bucles
camina – ya es mucho

agarrándose – dice – a su tirso
la mirada a medio abrir
los brazos exhaustos
de tanto abrazar al cielo
sin tocar el abismo
el miedo marca el ritmo
y de sus manos fieles al olvido
escribe al infinito gritos
tintineantes de tibios recuerdos
que enciende a la leña
de su instrumento

quién de qué sabe lo que supo
en la antesala de la salada puesta
en escena de la ilusa vida
que se escapa, perra
sucia y viscosa
pasa la bayeta de la memoria
como quien acaricia
una bayoneta
masturbando su mango
soñando el gatillo

ama como escupe
con pasión por lo que huele
sin escudriñar los restos sin sanar
en el puño de su mesa
se queda desperezado
de los espejismos de antaño
no quedan ni las migajas
ni para los pajaritos quedan
ni para recuperar del índice
lamido de la punta del dedo

camina entre láminas espejos
sus ruedas se han vuelto bultos
los retrovisores le observan
y les estrecha la mano
duele caminar sin turno
fichar se ha vuelto escaso
y así pasará la vida
sin haberse sentido amando
puede sino tal vez
del sueño vuelva su yo

#mujerdepalabra
#lahilanderadehistorias

Arte: Catrin Welz-Stein