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Tumbada en un prado lleno de digitales, el sol de invierno acaricia la brisa en su rostro abierto. Sonríe con entrega observando en las nubes el paso del tiempo. Retrocede y avanza la memoria de sus manos: 

la textura del agua 
de la hierba mojada de rocío
el pecho de ella
el cuerpo de él
la sensación de la piedra esculpida bajo sus índices que exploran
la primera balanceada mano derecha del amor en mano izquierda de otro calor
las primeras caricias en la curiosa hendidura de sus piernas
las pinzas que atrapan la comida
sus manos la primera vez de todas

¿Cómo puedo recordar tanto sentir?, se deleita. 

Abre los ojos a la inmensidad
Toda sensación acarrea pensamiento, todo pensamiento una sensación
Siente 
Piensa

Pasea los recuerdos de sus manos acariciando la punta de sus dedos de ojos cerrados y nariz apuntando al azul del cielo.

El paisaje se presenta en inminente silencio, la soledad en abrazo, el sonido del agua por único movimiento casi predecible.

Las circunstancias se han acelerado los últimos tiempos, la vida baila y ella aprende las huellas compartidas. Tropieza desde siempre en el tempo tres del paso. El tiempo es el único testigo del espacio que ocupa su crecer constante.

Ama y por ello baila el conocimiento de los efectos y los afectos florecen a medida de sus movimientos internos. 

Siente
Piensa

Vuelve al paisaje del ahora, donde observa las manos y sus caricias. Su cuerpo se ha acomodado a la tierra bañada de hierbas sublimemente asimétricas. Su mirada se ha adaptado a sus nuevas circunstancias, finalmente se ha apropiado del medio y piensa en el foco de su mirada.

La entrega es atención íntegra hacia un sentido determinado.

Primero aprendió a discernir los sentidos negligentes y efímeros, endiosada, ahora, sabe, siente lo que merece ser rescatado del paso inexorable del tiempo. Reconoce los sentidos dignos de porvenir.

La entrega es dirección. 

Piensa 
Siente 

La verdad es correspondencia, no existe por sí sola, es movimiento uniforme compartido y tal vez no perdure ni sea más que diminutos destellos de belleza. Sabe siente los sistemas que deforman y siente saber que podrán adaptar el paisaje a su sublime sentido.

Mas en esos destellos todo tiene el sabor de su luz, el color de su boca, las caricias de su voz en la madrugada desnuda. Todo sabe a todo en entrega y sus manos se alzan en baile para escribir en el aire entero, como mandando a la brisa que sople sobre el tambor en pecho de él los sentidos secretos que le tiene destinado. 

Ella -brújula- sabe, siente y en la entrega del presente sorbe el futuro más noble y es junto a él que lo sabe, siente. 

#mujerdepalabra

Arte: Ceren Kilic